Ya vivo en Madrid. Ya me siento de Madrid.

Eso lo que me dejó tranquila y quizás es pronto para hablarlo con franqueza, pero lo que hizo que realmente mis nervios decidieran marcharse a la cama fue la relación que hemos empezado unos amigos, creo que ya puedo usar esta palabra a la hora de referirme a ellos, y yo.

Querida Lauren del futuro:

Me siento ocluida. Es extraño. Hoy he hecho un examen de matemáticas y tengo una sensación agridulce. El día está nublado y hace frío. Mucho frío. Casi podría decir que he visto al invierno saludar desde la esquina de casa. En clase hay discusiones. No sabemos qué va a pasar con nuestro futuro, ojalá pudierasSigue leyendo “Querida Lauren del futuro:”